viernes, 11 de septiembre de 2015

16. Quiero contarte algo.

Cada detalle de nuestra vida que dejamos al descubierto, que nos animamos a contar… Nos ayuda a que la otra persona nos conozca, abrir un poco nuestra vida al otro nos acerca. Siempre el conocerse, nos acerca, nos une.

Hay episodios que muchas veces decidimos guardar, dejarlos encerrados en nuestra mente, simplemente porque no queremos contarlos. Puede que nos dé vergüenza, miedo, angustia…

Pero, cuando miras a los ojos a alguien y queres que esa persona te conozca de verdad, decidís contarlo. Te decidís por liberar ese secreto, que puede ser grande o chiquito, importante o insignificante. Pero ese “Quiero contarte algo” nos acerca, sea lo que sea.




“Pepe. ¿Qué pasó? ¿Estás bien?”

“Sí, solo que tengo ganas de contarte algo.”

“¿Queres venir a mi casa?”

“Me encantaría.”

“Te espero entonces.”

“Pasame la dirección…”

Le pasé la dirección y sonreí. Me cambié y lo esperé.

- Hola. –Dije sonriente mientras abría la puerta.-
- Hola. –Me devolvió la sonrisa y nos dimos un beso.-
- Pasa, sentite como en casa.
- Permiso eh.
- Pasa nene, dale.

Entramos y cerré la puerta.

- ¿Algo de tomar?
- No, no. Gracias.
- ¿Seguro?
- Sí Pau.
- Bueno, como prefieras.

Nos sentamos en el sillón y reímos, porque lo hicimos muy lejos.

- Veni. –Dije.- Nadie tiene la llave de mi casa, asique esta vez nadie va a interrumpir.
- Ay, perdón. De verdad.
- Era un chiste tontito. –Me acerqué a él y me senté sobre sus piernas.-
- ¿Estabas haciendo algo?
- No. ¿Por qué?
- Porque capaz interrumpí o no sé.
- No tenía mejor plan que verte.
- Menos mal. –Sonreímos y nos besamos.-
- ¿Qué querías contarme?
- Algo que no sabe nadie.
- ¿Nadie?
- Nadie.
- Bueno, te escucho… -Besé su sien.-
- Supongo que con lo que escuchaste te diste cuenta que mi vieja es demasiado cuida.
- Mmm… Sí. –Lo besé.- Pero te cuida, sos su hijo.
- No, no es eso lo que quiero decirte.
- Perdón, no te interrumpo más.
- Cuando yo era chico, me pasó algo bastante feo. Supongo que te diste cuenta que tengo una cicatriz en la panza.
- Sí…
- Bueno, cuando era chiquito, mi vieja me llevaba en la bici con ella y tuvimos un accidente. A ella no le pasó nada, pero a mí sí. Estuve varios días en coma y me operaron, porque ahí en la panza se me clavó el manubrio de la bicicleta. Era muy chico y a esta altura ya es una anécdota casi, es más, yo ni me acuerdo. Pero, a mi vieja le quedó muchísima culpa y desde ese momento que me sobreprotege, todo el tiempo. Muchísimo. –Hizo una pausa.- Y en cierto punto, creo que no haber estado nunca con ninguna chica tiene que ver con eso, porque no me deja salir, no me deja hacer nada que me ponga en peligro. No sé, es raro de explicar, pero me sobreprotege, es eso. –Suspiró.- Y te juro que creía que nunca me iba a pasar algo con una mujer, no me sentía preparado para eso… Y apareciste vos y rompiste todas mis estructuras, mi burbuja. –Acaricié su mejilla.- Vos no sos la única que está pasando por cambios tan grandes.
-Lo besé.- No sé cual va a ser el final de esto, pero me encantaría que cambiemos juntos. De la mano. –Tomé fuerte su mano y él sonrió.- ¿Queres?
- Me encantaría. –Nos besamos y nos sonreímos.-
- ¿Por qué no se lo contaste a nadie?
- No me gusta dar lastima y además, de verdad que es algo que para mí ya pasó. Es solo un capítulo de mi vida.
- Bueno, es tu decisión. Pero me gustó mucho que me lo hayas contado.
-Sonrió.- Sos tan linda. –Nos besamos.-
-Intentando cambiar el clima.- ¿Pedimos facturas?
- Dale.

Pedimos facturas y preparé café.

- Estás callada Pau.
-Reí.- Perdón.
- ¿Pasa algo?
- Hoy tengo que ir a cenar con mis viejos.
- ¿Y qué pasa con eso?
- Que voy a ir sin Alejandro y me van a condenar por eso.
- ¿Tan pesados son?
-Suspiré.- Sí, no soportan que mi hermana o yo no hagamos las cosas correctas.
- Tranqui. –Tomó mis manos.- Es tu vida.
- Eso es lo que no entienden.
- ¿Va tu hermana?
- Sí.
- ¿Y con ella que onda?
- Es igual que yo. –Sonreí.- Nos amamos, nos cuidamos mucho.
- Entonces tranquila, no vas a estar sola.

Me acerqué a besarlo y le sonreí.

- Gracias.
- Hey. ¿Por qué? –Preguntó.-
- Por estar. –Volví a besarlo.- En serio.
- Tan ternurita sos. –Sonreí y nos besamos.-

Nada odiaba tanto como la cena familiar, no era que no quisiera a mi familia… Era que aparentaban ser tan perfectos que me ponía histérica.

Por suerte, estaba Virgi.

Estábamos cenando, en silencio, cuando mi papá hizo la pregunta menos indicada.

- ¿Por qué no vino Alejandro?
- No estoy muy bien con él.
- ¿Pero se van a arreglar, no? –Agregó mi mamá.-
- No sé mamá.
- ¿Cómo que no sabes? –Preguntó alterada.-
- No, no sé.
- ¿Van a separarse? –Preguntó mi papá y ya me estaba poniendo nerviosa.-
- ¡No sé papá! Si nos separamos es tema mío.
- ¡No pueden separarse! –Acotó mi vieja.-
- ¡Sí que podemos! Separarnos no es la muerte de nadie.

Y enojada me levanté de la mesa. Agarré mi cartera y mi abrigo, para irme. Ninguno me frenó, excepto mi hermana, como siempre.

- Para Pau.
- No Virgi, quedate.
- No Chuni, yo me voy con vos.
-Sonreí.- ¿Segura?
- Sí.
- ¿Venís a mi casa?
- Dale.

Subimos a mi auto y emprendimos camino a mi casa, casi en silencio. Ella siempre sabía lo que necesitaba y lo que necesitaba en ese momento era no hablar ni someterme a preguntas incómodas.

Entramos a mi casa y me dejé caer en el sillón.

- ¿Queres café? –Preguntó mi hermana.-
- Dale. ¿Preparas vos?
- Sí, tranqui Chuni.

A los pocos minutos, estábamos sentadas en mi living.

- No sé que hacer gorda. –Dije.-
- ¿Por qué?
- Porque Pedro me gusta cada vez más.
- ¿Y eso tiene algo de malo?
- ¿Te imaginas cuando lo conozcan? ¡Se mueren!
- Ni vos ni yo podemos hacer nuestra vida con el propósito de complacerlos.
- Eso es verdad.
- Viví como tengas ganas, no tenes que darle explicaciones a nadie.
- ¿Cómo haces para tenerla tan clara Virgi?
-Rio.- No sé.
- Pedro me vuelve loca.
- Y está perfecto Chu.
-Suspiré y dejé caer mi cabeza hacia atrás.- ¿Vos decís?
- Obvio.
- Ya se me cruzo muchas veces por la cabeza cortar con Ale.
- ¿Algo te lo impide?
- Tampoco quiero lastimarlo.
- ¿Alguna vez se interesó en cómo te sentías?
- Mmm…
- No gorda. No.
- Tenes razón. –Suspiré.-
- Entonces hacelo, cuanto antes va a ser mejor.
- Te prometo que lo voy a intentar.
- Cambiar no es tan grave como parece.
- ¿Decís? –Reímos.-

Y en ese momento, sonó mi celular.

“¿Cómo te fue Pau?”

Sonreí.

- ¿Es él? –Asentí.-

“Podría haber sido peor… Estoy con mi hermana, si queres después te cuento.”

“Dale, no te molesto entonces.”

“Tranqui que nunca molestas.”

“¡Linda! Qué tengas buenas noches.”

“Vos también Pepe.”

▼ ▲ ▼ ▲ ▼ ▲ ▼ ▲ ▼ ▲ ▼ ▲ ▼ ▲ ▼ ▲ ▼

Obvio que tienen que aparecer los problemas...

9 comentarios:

  1. Que ganas de agarrarlos de las mechas a los padres y pegarle unas cachetadas ajajaja -.-

    ResponderEliminar
  2. Padres corta mambos.... Me encanta como se llevan Pau con la hermana... Muy lindo el capitulo..!

    ResponderEliminar
  3. Que familias complicadas tienen!! Van a tener que remar contra viento y marea... pero el amor es mas fuerte... (como estoy con las frases jajaja) ;)

    ResponderEliminar
  4. Q pesados los padres de pau!! Y ellos siempre tan pendientes uno de otro...son un amor!! mimiroxb

    ResponderEliminar
  5. noooo q mal, xq son tan si los viejo??? espero q lo tomen bien.. amo a la hermana de pau Virgi

    ResponderEliminar